2026: Te lo resumo así en chinga
El tiempo deja de tener importancia o de significar algo cuando has estado atrapada en un loop de episodios depresivos y maniacos. Cuando nada parece cambiar, lo cual es bueno porque significa que nada empeora, pero al mismo tiempo es malo porque si la vida no cambia, ¿Estás viviendo realmente?
Me pregunto entonces, si tanta resistencia le tengo al cambio y por lo tanto a vivir, por qué no simplemente me mato alv y ya. Tan tán. Qué ganas de torturarme a mí misma cuando la solución está ahí, al alcance de mis manos.
Mi naturaleza introvertida y mi obsesiva manera de percibir el mundo en intensidades en vez de colores me tiene de cierta manera atada de manos. Hay todavía un montón de cosas que quiero, que necesito experimentar, y sé que son posibles, entonces, ¿Por qué me aferro a esta realidad patética, una cueva con sombras y ecos que sólo pertenecen a mí misma?
Las madrugadas que pasé este año con la cara en la taza del baño, vomitando porque me mamé con la bebida y las reuniones que cancelé con mis amigxs, y las llamadas que no devolví, los mensajes que borré en vez de enviar, las peleas que inicié, las peleas que yo acabé. Los gritos que soporté, las groserías ajenas, ghosteos y reencuentros emocionantes. Cada nuevo borrador que empecé a escribir, cada reescritura y cada proyecto que abandoné porque me hace falta la confianza de un hombre cishetero blanco: Todo esto se mezcla en una gran licuadora metafórica y nos da un 2026 lejos de ser perfecto y exitoso, pero de un tiempo para acá aprendí a agradecer porque nadie que amo se murió y yo tampoco intenté mudarme al Reino de los Cielos (c) -aunque lo pensé-
Fui al cine a inicios del año para ver Memorias de un Caracol. Me ENCANTA la animación, el stopmotion y así, entonces la verdad no vi venir el putazo emocional que esta película vendría a darme. Como todo en la vida, los mejores putazos son inesperados y te sacuden con una fuerza tan descomunal que yo, a media película, llorando en esa oscura sala junto a otrxs cuatro extrañxs (una pareja y dos muchachos que iban solos como yop), me sentí más viva y real y humana de lo que me sentí en mi último romance XD
Primero que nada: Qué película más espectacular, si no la han visto se las recomiendo ampliamente. Fabuloso stop-motion, guion desgarrador, doblaje espectacular, una de esas películas que te replantean cómo ves la vida, cómo la vives.
Segundo: Salí del cine con los ojos rojos, la nariz moqueando y las piernas revitalizadas. Bajé las escaleras a brincos, como si tuviera otra vez seis años.
A veces es necesario ver tan de cerca historias ajenas, así sean ficción, para ayudarte a hacer una introspección de la tuya propia, de ti como persona, como concepto, como historia. Y es cierto que tengo la capacidad de asombro de cuando tenía doce años, y me conmuevo con mucha facilidad y que las cosas que me marcan me siguen por varios, bastantes años, pero es cándido lo que digo: La vida se vive hacia adelante y se entiende hacia atrás. No hay de otra. Muchas veces una nunca entiende lo que vivió, hasta la muerte, hasta que las personas recorren tus pisadas en sentido contrario.
El cine es pieza clave en vida porque una de las primeras personas que me amó desinteresadamente y creía en mi como escritura estaba entregada a la cinematografía. Aprendí a amar las historias en formato de película-cortometraje, en toda su diversidad, gracias a él. Quizás por eso disfruto mucho ver películas con mis seres queridos: Con mi familia, con mis amantes, con mis amigxs.
Para mi cumpleaños 30, una de mis mejores amigas me invitó al cine. "Hace mucho que no vamos al cine" me dijo. Era cierto. Cuando teníamos 14-15 años, era algo que hacíamos mucho: Íbamos al cine, íbamos a patinar en hielo. Después de cierta edad (al graduarnos de la universidad) lo que hacíamos era comer y beber. Platicar, para mantenernos al tanto de nuestra vida, lo cual es genial, pero el cine era un lugar sagrado para nosotras. Acepté, esperando ver Sinners. Para nuestra mala fortuna no estaba en un horario compatible así que vimos Thunderbolts*.
Ella me preguntó si sí me gustaba el cine de súper héroes y le dije que sí. Entramos sin ninguna pretención ni expectativa. Y nuevamente, como en Memorias de un Caracol: La historia me voló la mente.
Triste por mi situación laboral y emocional, escondiendo la resaca de mis xadres y en general odiando lo que me estoy haciendo sin querer hacer nada por mí, inunandada en una lástima propia infinita, vi esa escena de Yelena deprimida por la muerte de su hermana, enfrentándose a ella misma borracha en su baño. Un grupo de maladaptados dizque "héroes", sabiéndose fracasados, malignos, inútiles, tienen una segunda oportunidad de hacer algo bueno por los demás y eso los une, y lo logran porque el poder de la amistad es sobrehumano. Me reí con los chistes, disfruté las secuencias de pelea, lloré con los monólogos. Al salir de la sala, vi a mi amiga (más baja que yo, mayor que yo por casi un año) a quién conozco desde los 14, quién me anima a escribir, quién me aceptó cuando le hablé de mi pansexualidad, quién me perdonó mis desplantes, quién me acompañó de inicio a fin, desinteresadamente y me supe exitosa, me supe ganadora, me supe... Valiosa.
No logras una amistad así porque sí. Una amistad de construye, se siembra, se riega, se alimenta. Y tenerla yo a ella, una persona tan maravillosa, tan inteligente, tan gentil, tan... tan cálida, me hizo pensar que quizás no soy tan mezquina. Si alguien como ella seguía conmigo después de tantos años (literal, más de la mitad de nuestra vida), era porque yo lo valía. Y ella no lo supo, no se lo dije, pero cuando nos abrazamos al despedirnos me sentí acompañada. Me sentí digna. Algo que en febrero me robaron cuando mi ex-amante-luego amigx- me ghosteó porque no le interesó mi amistad. Algo que en diciembre del 2024 me robaron cuando me negaron la beca artística que pedí. Algo que me negaron cuando en el 2018 me robaron cuando me acosaron y se burlaron de mí, estuviera yo o no presente, en mi antiguo trabajo.
No sé, algo con lo que no sentí que merecía desde que nací.
Ella me lo devolvió en ese momento. Cuando me abrazó y me dijo "nos vemos pronto".
¡Me caí por la madriguera del BETTY VERSO! (Yo soy Betty La Fea, 1999- La Fea Más Bella, 2006- Betty en NY, 2019)
Un día navegando por tiktok me topé un edit de Leticia y Fernando (las versiones mexicanas) al ritmo de una canción de teilor suif y ¿Saben qué? TENÍA QUE VER DE QUÉ SE TRATABA EL ASUNTO.
Imagínense esto: Una telenovela mexicana, una re-interpretación de la legendaria Yo Soy Betty La Fea, colombiana, de Fernando Gaitán, de 300 capítulos, más o menos de 1 (una) hora cada uno. En cosa de un mes, poco más de un mes, me la aventé. La historia me emocionó tanto que me aprendí las biografías de los protagonistas y luego escribí un artículo (adjunto link: La fea más bella: el precio de no ser hegemónica )
Y no sólo eso. Me animé a ver la versión original, la colombiana, y me encantó tanto que le hice edits en tiktok y me uní a grupos en facebook. Vi la versión gringo-mexicana de la misma, de Telemundo. Documenté mi viaje en mis redes sociales. Estoy ENAMORADA. Hice memes (que por alguna razón no puedo compartir, lit blogstpot dice que hay un error Xd ni modo)
Entrar en el Betty-Verso fue como... me imagino que es así para la gente buscando consuelo y le llega una religión. Para mí fue mejor: Un multiverso vasto, precioso. Diálogos devastadores, caras preciosas, memes, comunidad, ligaduras, romance, dolor, traición, amistad, crecer, el tema de la belleza de la mujer en un mundo patriarcal: La protagonista, residente de una familia opresora, se enfrenta a la realidad capitalista y misógina. Se envuelve en romances clandestinos, amistades confusas, dilemas morales y una realidad que le espera: La enmancipación. La libertad. La soledad y el poder la decisión.
Yo soy Betty-Lety. Yo soy Fernando-Armando. Yo soy el cuartel de las feas. Soy Omar-Mario. Soy Marcela-Marcia. Soy sus errores, que vi en 3 españoles diferentes. Soy la traición, soy el romance, soy la banda sonora, soy los diálogos, soy YO.
Y sí, a base de telenovelas de años atrás sobreviví la primavera-verano y el otoño llegó...
Y la pesada sensación de sentirme inútil, de sentirme una carga, un parásito, una... cosa.
Me sentía fea, deforme, inútil, maldita, solitaria cuando inicié mi festival de terror y falló. Me quise morir: Mi computadora no daba el ancho. Perdí las ganas de vivir. Octubre, el mes de halloween, ¡Y yo sin herramientas! Literal no hay razón para vivir.
Entonces vi Hatchet (2006)
Dios, qué película. Tensa, violenta, sangrienta, un slasher que podría cumplir con todos los buenos puntos SI NO FUERA PORQUE, COMO MUCHAS PELÍCULAS DEL ESTILO, UN GRUPO DE GENTE HEGEMÓNICO MOLESTA A ALGUIEN QUE NO CUMPLE CON SUS RASGOS.
Victor Crowley es feo, no como Betty, sino "Feo", deforme, intelectualmente lento, es impulsivo, es agresivo, está... traumado. La historia es sencilla: Un hombre que tiene un hijo discapacitado que muere por el odio de la sociedad y Victor, joven, toma una postura hostil, a la defensiva, COMO CUALQUIER PERSONA QUE AME A SU PADRE.
Entonces llega un barco lleno de turistas gringos que desean alimentar su morbo con la tragedia de Victor, y como cualquier persona normal haría, el aludido los elimina. AS HE SHOULD.
Pese a tener una página de memes de más de 30 mil seguidores en facebook, tuiter (5,300+), tiktok(3,000+), blueksy (511) letterboxd(45) cero soy una personalidad, ni tengo ganas de serla, pero reconozco la violencia con la que la gente se dirige a ti cuando se siente "al mando".
Yo no pestañeo al bloquear y borrar. Si tu comentario es malintencionado lo quitaré. La audiencia en internet no me sirve de nada en este momento.
Bring Her Back, una de las mejores películas de terror del año, una de las pelis que me marcó por su historia sobre el duelo, la muerte, la juventud y el dejar ir.
Dicen que los muertos no se velan, se cargan. ¿Cuántos llevo yo en la espalda?
La respuesta fácil es: Muchos. La respuesta sincera sería: "Depende del día". La respuesta aceptada es "ninguno".
Pero en medio de una familia trágicamnte católica, cerrar los ojos e ignorar esa cifra es imperdonable. Desde hace mucho tiempo entendí la muerte como una mudanza, un proceso orgánico como el dejar de respirar, de perder calor y latidos. ¿Quiere decir que he domesticado la muerte? En absoluto. Por el contrario, cada vez que pierdo a alguien y lo analizo, siento que menos entiendo a la vida.
La vida... ese extraño momento entre despertar, comer y dormir. Una sensación rara, sobrevivir al capitalismo para morir bajo sus normas. Fingir una cisheterosexualidad para no perder lo poco que tienes y aguantar risitas entre dientes porque el color de tu piel no es lo esperaban tus supervisores.
Y llorar.
Pero las lágrimas no ayudan a tu situación, sólo para aliviarte.
La última parte de Alice in Borderland, poco probable pero llegó con acción, traición, romance y muerte. Como la vida.
Y luego de esas horas de tensión pensé:
Las situaciones por las que se arriesgaría. Yo me ofrecería para cualquier sacrificio, por mis xadres, mi hermana, mis amigxs, mis amantes, por una humanidad odiante y genocida
No morir por algo que amas no parece una buena manera de morir.
Yo muero por esa gente, por las cucarachas, los árboles, por el frío invernal, el calor húmedo del verano, muero por los derechos y los pensamientos de izquierda. Muero por los libros, por mi perro y por el tiempo: ¿Existirará un futuro, si el tiempo lo leemos de aquí hacia adelante? ¿Existirá un pasado coherente si sólo lo entendemos de aquí hacia atrás?
Síganme leyendo en A Very Charlie Marian Story: Vengando a Mariana.






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