Dormir cuando las pesadillas hablan

 Mis pesadillas son algo que podría catalogar como interesantes porque son como la más clara representación de lo intrincados que están mis traumas. No puedo soñar con X si no está un Y ambiente. Es como un QUESO OAXACA, intentar entender de dónde vienen esos terribles episodios de mi inconsciente, que es como una indicación muy básica de la psicología barata que la cultura pop parece amar, es como desebrar un queso oaxaca: Todo está conectado.  QUE SÍ, QUE CREO QUE ES ALGO MUY NORMAL, o más común de lo que cualquier persona podría pensar, ¿Pero por qué sanar toma tanto tiempo y tanto trabajo y tanto... desenredo?


No quiero hablar del mismo cuento triste de siempre, se los he dicho, no me gusta detenerme a detallar mis pesadillas y mis dolores. No le veo el caso, ya no quiero humillarme más en este sitio público, no quiero darle razones a personas crueles que creen que pueden salvarme o entenderme. Tampoco considero válido esforzarme en poner en palabras todo este tormento. ¿Cuántos años han pasado ya? No desde nuestra ruptura, sino desde la primera vez que intenté explicar esto.

¿Explicar qué a quién?

¿Por qué debo explicaciones?

¿Por qué mi sentir necesita ser validado por razones?

Aunque las dé, poca gente me cree. A veces ni yo misma las creo.

Quiero dormir profundamente, quiero descanso, quiero desconexión, quiero... paz.

Pero no la puedo. Me amarga mucho la idea de necesitar fármacos, otra vez, de necesitar alcohol para desamayarme y dormir como muerta. Me amarga tener que forzar mi cuerpo al cansancio extenuante para sentir algo parecido a la muerta. Me amarga tener que rezar, me amarga despertarme en medio de la madrugada con el corazón latiéndome en la garganta, la cara húmeda porque estuve llorando mientras dormía. Me amarga ver la cara de mi perro cansado despertarse porque me paré de la cama de un salto, aterrorizada por lo que acabo de presenciar en mi mente.

¡Me amarga!

Dormir es tan natural, tan humano, ¿Por qué no me sale a mí? 

¿Qué hice que fuera tan malo como para merecer privarme de una necesidad humana tan básica como el descanso?





Mis problemas para dormir se remontan a mi tierna infancia, ni siquiera les voy a dar el gusto de admitir que todo se deriva de traumas.

No sé por qué no puedo dormir, no sé por qué siempre he tenido problemas con eso. Desde que era niñita tenía terrores nocturnos, cuando leí en la pre-adolescencia que eso era algo hasta cierto grado común en la infancia imaginé que en mi futuro todo sería mejor, pero no. A los 14 tenía la misma cantidad de pesadillas que a los 8 y a los 22.

Tengo 30 años y todavía me despierto sudando frío.

¿Qué me atormenta tanto?

Quisiera decir que mis cosas de humana. Ya saben, relaciones que salieron mal, trabajos que terminaron mal, decepcionar a mi familia, accidentes que tuve, monstruos. Lo mío se extiende a interacciones mínimas que me hicieron sentir incómodas. Ese poder de mi malestar, así sea lo más mínimo, de manifestarse a lo grande en mi mente mientras intento dormir: Ya fuera una mueca de un extraño, el encabezado de una noticia que vi por ahí mientras scrolleaba, un recuerdo de repelús de cuando tenía once años años, una idea futurista de mi catastrófico futuro, una adivinación, un pensamiento intrusivo, una sensación rara en mi colchón.

¿Algo de esto me matará? Que me mate ya. No quiero pasar los siguientes diez años desgastándome por esto. Qué hueva.




Mi higiene del sueño es buena: No uso la computadora ni el teléfono en mi cama. Todo lo que tengo que hacer a mi cuerpo físico lo hago antes de las 10 de la noche. Me baño antes de dormir. Nada que haya salido de mi casa toca mi cama. Me acuesto más o menos a la misma hora (entre 8 y 8:30). Suelo leer una hora antes de dormir. Aunque antes no solía cenar, ya llevo un par de semanas cenando algo, aunque sea un pancito o una fruta. No hay pantallas ni luces que me interrumpan.

Dios. ¿QUÉ MÁS PUEDO HACER, REZAR?

Medicarme.

Mi cerebro no funciona, mi cuerpo tampoco. La poca gente que ha compartido cama conmigo sabe que me muevo mucho al dormir. Es como si mi cuerpo inconsciente reflejara mi mente inconsciente. Ambos tienen un punto en común: La inquietud. ¿Es que habemos personas no nacidas para descansar?




Cuando fui a terapia, la terapeuta me dijo que tenía que trabajar en mis angustias. En racionalizarlas, en perdonarlas, en dejarlas ir. 

Pero todo eso es un proceso que dura más de un día y yo no puedo hacerlo diario, asimilar noticias espantosas y dejándolas ir para poder dormir. Una parte de mí cree que sería insensible hacerlo, otra parte de mí sólo quiere dormir. ¿Es irresponsable tomarme mis 9 horas de descanso total sabiendo que al otro lado del mundo la gente sólo huye de balazos y bombardeos? 

¿Es humano descansar cuando hay tanta gente sufriendo en Sudán, en Palestina, en el rincón más escondido de México?

¿Es humano admitir mi debilidad y aceptar que en mi posición no hay nada que pueda hacer?

Yo no lo creo. Yo creo que todo el mundo piensa eso y por eso nadie hace nada. ¿Pero sufrir sirve de algo?

Quiero decir, cancelé mi festival de terror del 2024 y 2025 porque me siento impotente y me siento estúpida  queriendo tener una vida normal, cuando sé lo que ocurre allá afuera. 

¿Por qué el llanto ajeno no le quita el sueño a todo el mundo? A mí me lo quita. Lo oigo en el aire, en el mecer de las ramas de los árboles afuera de mi balcón. ¿Por qué sólo soy yo la que se levanta a las 4 am en mi casa? ¿Por qué mis amigas no tienen ojeras? ¿Por qué mis mutuals no cuentan sus pesadillas?


¿Es que necesito un  propósito mayor?




Probablemente todo esto que acabo de decir está en el DSM-5, o en un tarot. Quizás ya nací así rota del alma. O hubo un evento tan traumático en mi niñez que me impide dormir. Quién sabe. Qué tal que a lo mejor si sí estoy poseída. 

A lo mejor la idea de descanso que tengo está bien fuera de toda humana proporción. Por mientras, tengo las ojeras heredadas por mi madre y mi mente torturada con recuerdos de lo que estuvo chido en mi vida y ahora no tengo. Por lo culero de mi vida que sigue haciendo eco con que aquí está. 

De vez en cuando sí duermo bien. Como unas 6 veces al mes.

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

30 (nunca pensé que llegaría hasta aquí)

the one that got away (o sea "el que se escapó")

Dijo que yo era el amor de su vida